(¿Por qué no?)

Podríamos haber sido grandes amigas; ¿Has pensado en esa extraña posibilidad?. Nos hubiésemos partido de la risa en medio del acto de hacer café, es decir, pelando, divagando y fumando. Podríamos haber salido a vitrinear a esas tiendas que de seguro, a ti también te encantan. Hubiésemos criticado a los desubicados de las fiestas que llegan con actitud galante, como actores de películas porno de poca monta. Pocas cosas permanecerían de pie después del torbellino…
Nos hubiésemos defendido a brazo partido. Compartiríamos en este momento, uno que otro secreto de belleza. Te podría decir, descaradamente “Eso que llevabas puesto se te veía horrible”, y tú decirme “¿No te da vergüenza salir a la calle como una piñata de cumpleaños?”
Podríamos pasarla genial en un panorama de fin de semana. Lógico: seamos objetivas. Pero por favor, seámoslo. Apuesto mi cabeza a que tú has pensado lo mismo que yo.
Mi cabecita hace muchos años ya que es fría. Separo las cosas con mucha facilidad: el placer del trabajo, los unos de los otros y las generalidades de las particularidades. Es decir, querida, usted está en frente de una mujer adulta. En ese sentido puedes estar tranquila.
No eres un ángel, pero tampoco un demonio. Pero sin duda, eres una buena chica.
(Las cosas que separan a las personas, en muchas oportunidades, no valen ni medio centavo; hoy puedo decirlo con una sonrisa de triunfo en el rostro)

porque decimos lo que sentimos, si pudieramos decir loque en verdad setimos cuan diferentes seriamos
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Anónimo |
9:40 a. m.
por que lo que setimos no maas son que formas distraer al que de verdad quere mos
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Anónimo |
9:42 a. m.