Puras Huevadas

Buscando un mísero pedazo de papel para escribir poesía a la antigua usanza, uno encuentra huevadas como estas.
No me queda más que reflexionar sobre esas letras que no son mías. Hay quienes creen que ciertos valores, como por ejemplo la amistad, son tan desechables como cambiarse de calzoncillos en las mañanas, mirarse al espejo y visitar al estilista. Entonces, no me puede extrañar que la amistad como tal se banalice, transformándose en receptáculo de conveniencias, envidias y personalidades gliceroides.
Encontré testimonios gráficos desgarradores que me provocan más rabia que otra cosa. Encontré pedazos de amistades viejas regadas por los rincones de mi pieza. Encontré fotitos, dibujitos, cuentitos, libritos y cuanta huevadita ( o huevaidiota) ustedes se puedan imaginar. Y los emblemas de "juntos para siempre", o "nosotros somos especiales", o más gracioso: "sin ti mi vida pierde sentido", se diluyen como un jugo yupi de falsafrutilla en un litro de agua pasada a cloro: sabocita al principio, tóxica para la guata, y a la larga, causante de cancer de colon.
Hay que entregarse al dulce presente. Solo lamento haberme quedado con muchas cosas en el tintero, para desarraigar todo eso que me molesta de mi vida, el mal elemento, la mala hierba, de una buena vez.




