Diseño e Igualdad
Podemos decir muchas cosas respecto al diseño, como por ejemplo que el diseño es el reflejo del hombre, pues a partir de sus carencias -expuestas frente al espejo-, pudo construir aquello que le hacía falta. Se dice que nadie da lo que no tiene; sin embargo el diseño es prueba de que esta frase tan arrebatadoramente bien escrita tiene algunos errores, pues extendió en el ser humano los brazos, las piernas, la fuerza, la inteligencia y la belleza, aspectos todos necesarios para la tan alabada evolución.
Por otra parte, el diseño es una disciplina social por excelencia. Para sobrevivir como tribu, es innecesaria la expresión de la autoría en el diseño; en su inherencia al ser humano, la necesidad misma provoca que las personas, improvisadamente o no, creemos cosas para resolver nuestros problemas. El diseño es, entonces, anónimo y vital como respirar, y eso es por que carecemos de piel gruesa, garras, dientes fuertes, y poder físico; es nuestra ofrenda a la humanidad entregado en forma de supervivencia, pues la necesidad precede al autor y a su importancia. Los objetos pasan a ser tan naturales y cotidianos en nuestras vidas, que no percibimos la existencia normal sin muchos de ellos, y que, en su carácter de casi orgánico, nos resulta al menos arrogante que un diseñador nos exija cierta deuda social por su obra.
Debe ser por lo mismo que el diseño (cuando se deja ver, más allá de su naturalidad, insertándose artificialmente) es considerado como un bien suntuario. El mal diseño lo es, cuando el mito supera a la obra y su utilidad, transformándose en una parafernalia egocéntrica y carente de conciencia. El buen diseño entra en nuestras vidas sin que nos demos cuenta, de manera fluida, coexistiendo entre nosotros.

El problema comienza aquí. ¿Por qué existimos los diseñadores, si el proceso que la implica en si es inherente al ser humano?... bueno, porque esta disciplina (profesionalizada) es fruto de la modernidad, y en esta la especialización es importante y el tiempo escaso. Nadie tiene tiempo para vivir y diseñar. Mejor es ofrecer productos que faciliten las ajetreadas vidas actuales, y ese es un trabajo silencioso y delicado.
El otro problema tiene que ver con el asunto de la identidad. Muchas ideologías y religiones se han puesto en la postura de que todos somos iguales. Personalmente me parece que es una idea un tanto simple que nos han intentado hacer tragar a la fuerza y sin importar la realidad, pues reniega de uno de los aspectos más importantes de la naturaleza del ser humano: la propia identidad y la imperfección. Es de “malvados” el no creer en la igualdad, cuando la exaltación de la identidad propia es la que permite que el genio exista, y la que impide ponerlo en el mismo nivel que un analfabeto. Seamos honestos, nadie se cree igual que su vecino...
Los diseñadores existimos porque, pese a que está en la naturaleza del hombre el diseñar, como todo en la vida, hay buenos y malos. Y si no existieran buenos ni malos, estas palabras estarían erradicadas del diccionario.
Aquí es cuando la identidad juega un papel importante. La forma de ser está ligada a la creatividad, la inteligencia y muchas otras cosas más. En el diseño se da lo mejor de uno, pues es una obra en la cual se manifiesta, lo que sentimos y nuestra percepción personal respecto a un tema, claro está, documentado y realista, pero fruto de una interpretación propia, cuyo filtro es la humanidad. Entonces, los diseñadores debemos aprender a vivir en una paradoja, que en si es un alto precio por pagar para aquellos que deseamos alcanzar notoriedad: vivimos de una disciplina anónima, que se alimenta irónicamente del ego, lo cual puede llegar a ser muy angustiante, pues no se le puede pedir a una madre que no se sienta que en parte es dueña de sus hijos. Hay que entender que una madre no lo es, pero es lo que en verdad le gustaría, así como a algunos de nosotros nos gustaría alcanzar la gloria por nuestras obras, con la fama que merecería un actor de Hollywood. A los que no les interesa la fama, por supuesto que la van a pasar mucho mejor y para ellos les queda pintado: El Diseño...


EL DISEÑO ES UNA HERRAMIENTA MUY PODEROSA, RECUERDO QUE ESTUVE OBSESIONADO ALGUNA VEZ CON LOS MENSAJES SUBLIMINALES, ESTAN AHI PARA CREAR ALGUNA NECESIDAD.
Posted by
zombre |
10:48 p. m.
el diseño es importante para la vida cotidiana para los cambios globalizados q estamos pasando es muy rapido o ya te quedaste en la otra temporada;;
me recuerdo q queria tanto comprarme unos zapatos q cuando los compre no falto el q dijo por ahi shis ya pasaron de modo esos zapatos por eso odio los diseñadores y los amo jajajajaajaj
sad.
Posted by
jean falcon |
6:44 p. m.
que gusto me da saber que sigues leyendo mis blogs!! y con este post que acabas de publicar, pues creo que estoy de acuerdo en muchos puntos.
En cuanto a lo de la lengua, bueno..digamos que no es ninguna de las posibilidades que mencionas -jajaja-, tiene que ver mas con ciertas obsesiones, que me ayuden a comprender nuestra naturaleza como seres biológicos, poseedores de un cuerpo suceptible al medio, a los pensamientos, a los sentidos que van mas alla de los otros 5 que ya todos conocemos -jeje-.
admiro mucho el diseño, y tu mente en particular..me invita proseguir con mi adicción...por seguir intercambiando ideas contigo.
desde México ciudad gris,
un abrazo...Maurice
Posted by
"Dazeth" |
8:43 p. m.