miércoles, noviembre 23, 2005 

Rammstein: "El sexo es la batalla, el amor, la guerra"



(Todavía) Me pasan cosas cuando escucho Rammstein. Creo que desde la primera vez que los escuché me pasaron cosas. La primera vez que los vi fue en MTV, el año 1997, en una versión en vivo de Sehnsucht; edición del concierto Live aus Berlin. Ver a Till Lindemann imbatible, con su voz cortada de tenor degenerado y esas secuencias electrónicas fue demasiado. Creo que entré en pánico de inmediato.

Por mucho tiempo fue una especie de placer culpable poco asumido. Se escapaba un poco del patrón musical que me otorgó una familia muy liberal para algunas cosas, pero para otras, no tanto. Creo el shock fue similar a lo que me ocurrió viendo anteriormente el video Enter Sandman de Metallica, sin embargo con consecuencias mucho más fuertes que el arenero y sus pesadillas de viejo del saco. Era la curiosidad de una buena-niña-adolescente asomando sus ojos (muy abiertos) desde debajo de la cama, haciendo como que no veía nada. El repetirme una y otra vez, en un auto-convencimiento insuficiente “Esto no está ocurriendo”

Lo definiría, en esos tiempos, como pornografía musical. Miras al pilucho, te excita, pero te lo sirves a hurtadillas, con harto papel higiénico, de ese que traes escondido debajo de la cama.

En mi etapa de franca rebeldía, simplemente asumí (entre otras muchas cosas ajenas a esto) el gustillo ese por el canturreo hipertestosterónico de ese alemán de hartas cazuelas y extraño atractivo; medio indomable, medio desamparado; medio furioso, medio lloroso. Ustedes no se imaginan el placer que me provocaba ver ese show surrealista, medio teatral, medio performático de disfraces y fuego, danzando frente al público, (en el fondo) su verdadero y emancipado circo. Evidentemente cargadito a lo sexual, lo masoquista, a la dualidad de amor-odio y a lo oscuro, tenían lo suyo. Y más allá de la voz “de hombre de verdad” de Lindemann, las letras incendiarias se asimilaban conceptualmente a la imagen burlona y siempre provocativa que intentaron cultivar.

Rammstein es de esos grupos que se concibieron con el fin de que hablen de ellos, bajo el jugueteo de “El que se pica, pierde”. Nació para que los homosexuales se enamoraran de todos, los hombres entraran en catarsis y las mujeres quedásemos pasmadas. Y para que a unos cuantos les entrara la duda y se escandalizaran.

Bueno, puedo decir sin temor a equivocarme, que Rammstein es mi banda favorita.

Si quieren ver una curiosidad y entender a qué me refiero, bajen el video Bück Dich del concierto Live aus Berlin. Una locura sin duda. El mecanismo en cuestión es una manguera que desemboca en… en fin. Es falso pero parece real. Y es grotesco, pero divertido.


lunes, noviembre 14, 2005 

SERVICIO DE UTILIDAD PÚBLICA




SE NECESITA ENFERMERO

(La paga es buena, y la paciente... ¡Guapísima!)

sábado, noviembre 12, 2005 

(Cosas que NO se dicen)



Se confunden mis voces
Con tus voces,
El humo cercano, tus labios
El beso fantasma que veo
Desprenderse
Se destruye el mito farsante
De mi fortuna de princesa
Llorona,
Incinerada por la derrota
Miserable;
Cuentos que se cuentan
Por ahí, por los camino de Ego.

Es que me mataste
Con tu complejo artístico,
Es que me hiciste pedazos
Con mazapanes,
Torturas, cigarros
Y periódicos matutinos,
Y me encerraste en la crisálida
De la niñez
Que no tuve.

Es que, querido,
No es amor ni mucho menos
Ni sus ridiculeces cursileras
Ni las veces que quise agarrar tu hombro
Como araña cazadora,
Ni siquiera cuando te miré
Con expresiones incomprensibles…

Es que no… no entiendes
Porque de estas plumas malditas
Se olía perfume francés,
Porque los atuendos fueron extraños
Para tus ojos patéticos,
No, “es que” las zapatillas cambiadas,
El metro sesenta,
Los libros tarados de seudo-intelectual
Y sus lateras convocatorias
De vetustos sabihondos,
Es que no…

Es que de negocios desconoces,
Perdiste la partida,
La inversión se fue al carajo,
El buen partido, el legado,
Toda esa mierda de las cuatro patas
Y los embriones tostaditos,
La cocina afrodisiaca,
Los viajes al Caribe,
El puto departamento,
Felicidad asquerosa de revista bien

Es que no soy sonrisa de portada;
Soy de los cerros y sus bohemias,
De los clichés que desprecias,
¿Y qué?
Ni más ni menos: lo tomas, lo dejas…

La calidad del escrito
Es directamente proporcional
A lo que siento por ti.





No pidas milagros.
No todos los días te atacan
Con soberana noticia.

Escribo en verso
Lo que debería escribirse en prosa

Escribo como poeta-puta-barata
Lo que debiese gritarte a la cara:

Púdrete,
Que por menos he escrito mejores
Que fugaces ganaron testamentos
Y tú te ganaste mi desprecio.