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lunes, septiembre 12, 2005 

A los Diseñadores NO nos toman en serio

No. Definitivamente no. A los diseñadores nunca nos han tomado en serio, y esa es nuestra soberana culpa. Quizás, en otros tiempos mejores, la “Disciplina del Futuro” que emulaba al gremio medieval con Klee y sus locuras, podría haber sido. Quizás él tuvo la posibilidad de sacarse el pillo en clases similares a los des-actualizados cursos de Desarrollo Personal (Taller de la Persona) que imparten en mi Universidad, actualmente.

Pertenezco a la Universidad de Valparaíso, supuestos Elefantes Blancos del diseño en Chile. No les creo ni media palabra; conozco a personajes que estudian en otras instituciones de dudosa procedencia, a quienes les han dicho lo mismo, y peor, les han ofrecido como ilusión dos palos al primero que salga. Me declaro escéptica respecto al tema, sin importar que sea la escuela más antigua y todo el resto de la palabrería.

Le tengo mucha fe, eso sí. Como toda ñoña empedernida, amo esta institución que nos otorga los conocimientos universales. Se supone… “Universales”. Sin un campus ni intercambio interdisciplinario, se hace lo que se puede. Entre arquitectos, cineastas e ingenieros en construcción… nos miramos de a turnos en el espejo.

Como dije, no nos toman en serio. Y es por varias razones: Primero que nada, no nos creemos el cuento. No falta el imbécil de dos neuronas y media que salta con soberbia absoluta, diciendo: “Pero estos huevones estudian para hacer monitos” ¿Y qué hacemos nosotros?: pues temblamos. Agachamos las orejas y cobramos una mierda por un trabajo que nos mantuvo despiertos día y noche. Porque si una cosa es terriblemente cierta, para un diseñador no existen los fines de semana, en su gran mayoría. En serio.


El diseñador le pone la cara a la empresa. Si a les parece poco, a mi no. Microsoft es lo que es por informáticos y diseñadores. Por otra parte, un ejemplo conocido: Shell. Raymond Loewy, el diseñador de la simplificación de la concha de ostra, el año 1971 fue protagonista de una campaña millonaria. Y ni hablar de la cantidad de ganancias que el rediseño insertó en la empresa.

Hay millones de ejemplos. Cualquier comerciante que se precie de tal, sabe que para ser reconocido, la imagen de la misma es de suma importancia. Y para llegar a diseñarla, el profesional debe contextualizarse, sea el negocio que sea.

Un diseñador no es cualquier goma. Tampoco es un fabricante de curiosidades. Un diseñador debe estar preparado para diseñar un libro de cuentos para niños, por ejemplo. Para ello necesita, por ejemplo, aunar esfuerzos con pedagogos y sicólogos. Por ende, aprender de sus disciplinas cada vez de acuerdo a su desafío. No es tan simple.

¿Cómo valorizar nuestro trabajo?... aquí es cuando el tan publicitado Colegio de Diseñadores (¿Dónde está?) debería ponerse los pantalones. Como primera medida, prohibiría terminantemente que un estudiante, sin un grado de licenciado (mínimo) hiciera trabajos remunerados. Últimamente algunas empresas (sobre todo las PYMES, es decir, la mayoría) se han acostumbrado a pedir trabajos por un par de lucas: eso es porque muchos estudiantes, que apenas tienen idea de cuanto vale su trabajo, cobran el pasaje de la micro por logotipos o páginas web, sin tomar en cuenta todo lo que ganan las empresas por eso.

Segundo: ¿Será posible normar las tarifas?. No tengo idea. Sería ideal una tabla, a disposición de todos nosotros, con un mínimo a cobrar. Un mínimo razonable.

Tercero: Es un asunto más bien moral. Un diseñador debe tener una posición activa en cuanto a fijar los plazos de su trabajo. Muchas veces (digo MUCHAS veces) lo clientes quieren una campaña “Para mañana”, y nosotros, lo hacemos. No me parece. Es cierto… nos regimos bajo leyes de mercado, lo que implica que el cliente, ante la negativa, buscará otra agencia. Pero, concientizando a todos los profesionales respecto al valor de su trabajo, probablemente podamos hacer que el cliente tome conciencia de su colaboración y del respeto hacia nuestro oficio, fijando plazos razonables. Dudo que a un científico le pidan descubrimientos “Para mañana”, guardando las proporciones.


Como sea, depende de nosotros. Si la gente nos cree “artistas” es nuestra culpa. Un diseñador no es uno de ellos: es una pieza clave dentro del mercado, inserto en una disciplina racional, aunque a usted, señora, señor, le cueste trabajo entenderlo.

No quise dar un tratamiento peyorativo a la palabra artista. Al contrario… ellos llegaron antes que nosotros, y por cierto, conservan cosmovisiones mucho más elevadas que las de un diseñador. El arte responde a una necesidad social y moral; el diseño, pese a que en cuanto a contextos recurre a ella, responde a la necesidad del negocio de turno.

Gran diferencia.

(Respecto a las implicancias políticas de la propaganda y el Diseño Gráfico... en otro capítulo).

tal vez sea envidia, todo el mundo quisiera ganarse la vida dibujando, armando imagenes, logos, parece que fuera un trabajo divertido y eso es imperdonable

es mi opinión por lo menos

Uno como consumidor, no tiene idea de cuál es el proceso con que se conciben los productos, sólo los toma, ignorantes de lo que hay o hubo detrás de éste.
Como tú dijiste, la gente los ve como personas que hacen monitos y lamentablemente el mercado se rige por una máxima tan básica como primitiva: Oferta = Demanda, en donde esta última es tan subjetiva que se basa en percepciones más que en criterios medibles.
Me parece que Uds. los diseñadores se han dedicado muchísimo tiempo a comunicar y formar conceptos en mercados ajenos (que por cierto, es su trabajo) y han descuidado hacer su mismo trabajo para Uds. mismos. Han descuidado el formar y comunicar un concepto de Uds como profesionales, a su propio mercado.
Lo curioso de este fenómeno de desvalorización de la carrera profesional no es sólo de Diseñadores, sino que es un fenómeno generalizado y transversal a áreas de conocimientos y acción distintas, como pueden serlo la Literatura, la ingeniería comercial, etc, etc.
(Acá va el cliché, pero que no deja de ser cierto) Estamos en un mundo donde cada vez más se valora la imagen. Es este plus el que deberían aprovechar Uds. como profesionales del diseño para enaltecer y dignificar su profesión y para que de una vez por todas la sociedad, en general, deje de verlos como meros practicantes de un oficio.

En realidad pasa algo similar en muchas otras áreas y cada vez más.

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